Sueño del 20 de abril: ‘Dulce demora’


Voy con un grupo de gente por un camino lleno de barro, al aire libre. Tengo la cabeza baja, sólo veo sus piernas y sus bastones hundiéndose en el suelo. Creo recordar que en algún lado Borges escribe: ‘Yo caminaba siempre un poco por detrás de ella; así me di cuenta de que la amaba.’ En este texto (no sé si un cuento o un poema en prosa), se dice que esta mujer es una ‘dulce demora’, porque estar enamorado de ella hace que el narrador camine más lentamente. De alguna manera todo esto afecta a mi situación actual, pero no sé bien cómo.

OCIO

Delante de mí se sienta un hombre en chándal. De un cuaderno copia, con una caligrafía inventada, largas frases en una hoja en blanco, y las rodea con claudátors. Se duerme un poco entre frases y a veces entre palabras. La mano le resbala sobre el papel. La rayita de su pluma marca los segundos que ha cabeceado.

Intento leer lo que escribe. Parecen variaciones de una misma frase: 'Pero el sentido no es lo mismo.' Cuando saco mi libreta para escribir sobre esto, noto su mirada. Pienso que en aquella mesa, a ojos de los demás, él y yo nos parecemos. Por lo pronto, estamos escribiendo la misma frase sin saber qué significa.

En su centro de salud, más tarde, explicará que en la biblioteca un chico lo espiaba y escribía sobre él. Nadie le creerá.


THALASSA




1

La ciudad que imaginas
pasada la esfera del mar
contiene a uno como tú.

Evitará plantarte cara.
No le interesa disputarse
tus errores contigo.

Si tu barco amarra en el puerto del este
él ya estará esperando
en los muelles del sur.


2

El estudiante estudia sin saber qué hace.
Sobre el papel, las letras griegas
se despliegan sin un orden,
como huesitos de animales.

Oh pero está muy lejos aún,
muy lejos de la edad oportuna
para saber qué está pasando.
En la densidad de la palabra
él piensa en el piélago,
inextricable de tormentas y monstruos.
Y el papel no es otra cosa
que un trozo de Mediterráneo.