Paredes



Por toda la geografía catalana, entre valles y montañas y también en las afueras de los pueblos, es frecuente encontrar restos de paredes derruidas, partes discontinuas de muros bajos, hechos de una variada acumulación de piedras redondas. Siempre parecen casuales o bien olvidadas, y es difícil entender su antiguo uso. Sin embargo, si uno las observa desde cierta distancia, parecen seguir o haber seguido una pauta, enfilándose por laderas de colinas o descendiendo de los bosques. No se trata, de todas maneras, de construcciones remotas, sino que se les adivina un uso rural bastante reciente, quizás territorial, rápidamente caído en desuso o al menos impenetrable para un urbanita. Sugieren un pasado cercano y oscuro a la vez, testimonios de costumbres inclasificables en este siglo.


MÍRMEX (7)





Su piel sin acabar avanza
como una suave bruma
sobre la carne
roja y expuesta a las lanzas.

Este animal lo trajeron a nuestra puerta,
en una bolsa. No llamaron.
Aún lo estamos mirando.

Este animal está por definirse,
toma la forma
del brazo crispado al que se agarra.
existe cuando se agarra.




MÍRMEX (6)



Bajo las divisiones de la lluvia
en las farolas
te ves removiendo
con manos forenses

mi cuerpo, montones
de tierra mineral a cada lado,
buscando esa punta
de lanza que no me tragué.


THALASSA




La ciudad que imaginas
al otro lado de la esfera del mar
contiene uno como tú.

Evitará plantarte cara.
No le interesa disputarse
tus errores contigo.

Si tu barco amarra en el puerto del este
él ya estará esperando
en los muelles del sur.




MÍRMEX (5)



Has construido una casa
de líneas muy delgadas.
Eres cuidadosa, me dejas
pasar entre las paredes
sin apenas cortarme
con los filos colgantes.
Me premias con el espacio justo
para hacerme sentir
recluso y protegido a la vez.

Con el silencio justo.