A la cel·la romboïdal



A la cel·la romboïdal
que carregues
al teu voltant
i que exclou els altres,
les fotos comencen
a caure de les parets.

Escombra-les. Contempla
l’obra des de fora.
N’estàs molt lluny

i no ets qui pensa,
ets el pensat.




Una cosa por otra




Una cosa por otra. Dame un niño que no llega a la mitad de la cama. Abre la puerta a medianoche y mira el destello de su corazón sobre la sábana. Él cuenta con esta mirada, con la coraza que le falta. Cada noche es la primera.

¿Qué puedo decirte? Cuando despierte y alcance las cercanías de tu edad, te dirá que dudaste, que nada sintió de tus cuidados. No vendrá a llamar a tu cuarto. Una cosa, te pedirá, dame una cosa por la otra.

'Sistemas inestables', de Rubén Martín


[reseña publicada en Quimera. Revista de literatura, núm. 189, abril 2016]

Sistemas inestables
Rubén Martín
Bartleby Editores: Madrid, 2015


Libro de procesos

Sistemas inestables, del granadino Rubén Martín, es un poemario extenso, compuesto por cinco partes, que alterna tiradas de versos largos con poemas en prosa. Los juegos tipográficos son frecuentes. El libro tiene una vocación declarada de innovar, o por lo menos de explorar nuevos territorios en poesía.

La sección que lo abre, titulada 'Contemplación / En blanco / El retroceso', parece situarnos en el interior del mismo libro, como si viéramos desde dentro cómo el autor lo escribe. A través de poemas y de extractos de su diario, en los que reflexiona sobre sus procesos creativos, leemos no sólo su poesía sino también su poética: 'Hay que entrar en el acto de mirar esta pared igual que se penetra // por primera vez un templo'. La pared, la página en blanco, se va construyendo. La siguiente sección nos sitúa en la obra del fotógrafo francés Antoine d'Ágata. Se trata de una serie de poemas en prosa ('Borradores para un poema en reacción a Anticorps') que dan una réplica verbal a las impresionantes fotos de d'Ágata. La violencia del submundo que retrata se respira en los poemas, que transmiten, físicamente, la misma intensidad. Estos poemas son en efecto borradores: incluyen frases tachadas, que están y no están en el texto final, y que recogen a veces la reflexión del autor sobre lo que está escribiendo ('¿te repugna lo de estómago? si lo tachas, ¿sobrevive más la imagen?'). Así, además de integrar dos voces simultáneas, lo tachado implica al lector, que debe decidir cómo leer el poema; este poemario incluye su comentario, propone un análisis simultáneo a la lectura. Las dos secciones siguientes contienen también poemas en prosa. En 'Microfisuras / Sedimentos', Martín reelabora obras (cuadros, canciones, fotos) de otros artistas, las cuales comparten un carácter torturado. La sección 'Fármaco / Un tríptico', que mantiene este tono, viene a ser el equivalente en poema a una operación quirúrgica. La presencia de lepras, purgas y quirófanos sugiere el análisis o la búsqueda frenética de una enfermedad a través de un cuerpo y quizás de una mente.

La última parte del libro se titula 'No existen mapas / Fragmentos de un cortocircuito / Panorámica' y parece volver al tono y a la forma de la primera. Vuelve la reflexión sobre la poesía: 'Hacia una nueva forma. (...) / No existen mapas para estos territorios: es un proceso mudo'. Esta sección sin embargo ofrece imágenes más concretas, y tiene un aire futurista, decididamente distópico, donde la humanidad ha perdido la fe en la realidad y en las palabras. A esta oscuridad el autor contrapone sus credos: 'Creo en los orificios del lenguaje, la manera en que respiran y devuelven la mirada', e incluso afirma que un poema podría 'deformar la realidad' y 'sustituirla', aunque duda de la idoneidad del resultado. Entiendo que esta idea, más que un deseo factible, es un tema de la poesía moderna: qué hacer con la poesía si no modifica la realidad; o bien qué hacer con la realidad si esta rechaza la poesía como un cuerpo extraño. De ahí quizás la aparente preocupación de Martín por la posible insuficiencia de la poesía tal y como la conoce, y su esfuerzo por buscar alternativas. Hay en Sistemas inestables una reflexión continua sobre el arte y los procesos que intervienen, y el autor inevitablemente se ve escribiendo y examina sus poemas, es decir, cuestiona la realidad a través de su forma de percibirla, la poesía.

Esta desconfianza, por así llamarla, respecto a la lengua corriente impide la comunicación directa de la realidad. Las cosas del mundo no están presentes en Sistemas inestables, o están tan desordenadas que cuesta verlas. En una poesía tan desligada de sus referentes, el riesgo es que las deformaciones del lenguaje y de la tipografía nos distraigan de la idea, o incluso la anulen. Por eso, se agradecen los poemas que especifican sus referentes: contraponer el poema y la foto o pintura que lo haya motivado nos acerca más a la visión que este poemario propone.