Hacia la isla






INSELHIN
Paul Celan

Inselhin, neben den Toten,
dem Einbaum waldher vermählt
von Himmeln umgeiert die Arme,
die Seelen saturnisch beringt:

so rudern die Fremden und Freien
die Meister vom Eis und vom Stein:
umläutet von sinkenden Bojen,
umbellt von der haiblauen See.

Sie rudern, sie rudern, sie rudern -:
Ihr Toten, ihr Schwimmer, voraus!
Umgittert auch dies von der Reuse!
Und morgen verdampft unser Meer!



HACIA LA ISLA
(trad. Irene Jové)

Hacia la isla, junto a los muertos,
esposados a la barca desde el bosque,
los brazos rodeados por cielos rapaces,
las almas como Saturno anilladas:

así reman los extraños y libres
los maestros del hielo y de la piedra:
rodeados del tañer de boyas que se hunden,
del ladrido del mar azul tiburón.

Reman, reman, reman...:
Vosotros, muertos; vosotros, nadadores, ¡adelante!
¡Enrejad también esto en la nasa!
y mañana ¡evaporad nuestro mar!

Efectos del viento en el alma



Según Irene.

West of the fields



Recomiendo mucho escuchar los primeros discos de R.E.M.: 'Murmur' (1983), 'Reckoning' (1984) y 'Lifes Rich Pageant' (1986). 'West of the fields' pertenece al primero y yo la escucho obsesivamente desde hace dos días.

'Un altre sense dorsal', de Ruy D'Aleixo


Esta colección de cuentos obtuvo el premio Vila de Martorell 2011 en la categoría de premio local de narrativa. Se publicó a finales del 2012, en Ediciones Igitur. Según la costumbre de esta editorial, se intentó que el formato del libro fuera lo más feo posible, con subrayados y cursivas innecesarios, filetes en cada página, colores rosados en la portada, la palabra 'Índex' en el índice (por si algún lector no sabe dónde está cuando llega allí) y el título del lomo adornado con unos cinco efectos de Word distintos. Afortunadamente, eso es sólo el escenario: la obra es excelente, en todos los sentidos. El libro está dividido en dos partes: 'L'ignorant' y 'Un altre sense dorsal'. Cada una contiene cinco cuentos, y resulta imposible destacar uno, o mejor dicho: hay que destacarlos todos.

No puedo referir antecedentes literarios para este libro. Decir que es pura originalidad levantaría sospechas. Se parece a la Odisea, a las obras de Kalidasa o a los cuentos de Maupassant en la medida en que, en esos textos, la distinción entre el plano real y el otro (religioso, fantástico) no está establecida; se parece a Chuck Palahniuk en la descripción detallada del asco y las enfermedades; se parece (aunque es mucho mejor) a Quim Monzó por el sentido seco del humor. Se parece también a los sueños. Sin embargo, es cierto decir que todos los ejemplos citados, a su vez, se parecen a Un altre sense dorsal. La relación no es vertical: es un parentesco lejano, un gusto común.

Creo que, de entrada, conviene insistir en la palabra 'cuento'. Las piezas del libro son efectivamente narraciones breves, pero son cuentos tal y como asimilamos el término desde niños: secuencias de hechos con cierto aire fabuloso de las que se puede extraer una noción vagamente ética. Las historias están situadas en un mundo parecido al real donde lo irreal interviene sin sorpresa para los personajes ni para los lectores, gracias a la habilidad de Ruy para evitar los rellenos y las convenciones del género. Es decir, no son cuentos fantásticos ni de ciencia- ficción, aunque participen en algo de sus ambientes y personajes. Sucede así con 'El producte', que arranca con el viaje de un comerciante por el Sistema Solar; o con 'El porquerol', en que un porquerizo iniciado en los misterios de Eleusis libera del infierno, cada noche, a sus cerdos sacrificados.

Otros cuentos están más cerca de un estilo, digamos, realista, en la medida en que el elemento transcendente se da menos en los hechos del argumento y más en la mente del lector. Pienso en cuentos como 'El bibliotecari', 'Diari d'un crudivegà' y 'Un altre sense dorsal'. A través de argumentos más llanos (un paseo por Copenhaguen, el diario de un ayunador y el domingo de un chico de Sant Feliu de Codines), Ruy D'Aleixo infiltra sutilmente ciertas dudas e imágenes en el lector, que no se puede olvidar de lo que ha leído. Y es que todos los cuentos transmiten sensaciones muy vivas. Su lectura tiene físico, por así decirlo. De la misma manera que soñar no es sólo ver, sino sentir, muy íntimamente, miedo, asco o excitación, estos cuentos se asimilan de entrada con el cuerpo, aunque apelen también al sentido del humor (y mucho) o al intelecto. Muy buen ejemplo es la pieza más extraña de la colección, 'Fàstic a taula', una especie de poema en prosa escrito enteramente en modo condicional.

Me he referido antes al elemento transcendente de los cuentos. Es el término más ajustado que encuentro para la mezcla de cotidianidad y escatología (ambos significados proceden) que se da en la colección Un altre sense dorsal. Todos sus protagonistas (el analfabeto, el niño vertiginoso, el porquerizo, el comerciante, el chico sin dorsal, etc.), todos, son pequeños chamanes de su circunstancia, y nunca acaban el cuento como lo han empezado. Algo ha pasado en el personaje y en el lector.

Creo que usar la literatura para superar la literatura es el logro al que cualquier escritor debe aspirar. Creo también que, con este libro, Ruy D'Aleixo ha traspasado ese límite. Nosotros tenemos la suerte de acompañarle.


(Transcribo los párrafos iniciales de tres cuentos.)


EL VERTIGINÓS

Al barri de barraques de la ciutat s’havia extès un rumor: un nen prodigi coneixia les matemàtiques sense haver-les estudiat, coneixia el nom de les coses sense haver-les vist, sabia levitar dos metres sobre la superfície i recordava amb tot luxe de detall fins a set vides anteriors.

*

EL PRODUCTE

Com tots els joves mercaders, també jo tenia ganes de sortir del Sistema Solar. No volia passar-me la vida venent complexos de fòsfor a les estacions prefabricades de Saturn.
El meu cap, el senyor Axion, era com un padrí per a mi. Em va dir que si jo volia veure l’univers, ell em podia ajudar.
Era una feina fàcil, de venda al major. Una bona manera d’agafar experiència fora de casa.


*

FÀSTIC A TAULA

Si almenys hagués aparegut un àngel i haguéssim conversat:
- On vas, doncs, a dinar?
- Al Heidelberg.
- Tot sol?- diria l'àngel.
- Sí. Llegiré el diari.
- On vas amb 'El Mundo'?
- 'El País', l'he llegit a la biblioteca.
L'àngel no les tindria totes. Travessaríem el pas de zebra junts: jo caminant, ell volant.

CRUZ


La polvareda tardó en asentarse 
aun lejos del último coche.

En el aire las alondras giraban 
haciendo pozos. El agua callaba.

Nadie más tomó el camino 
difícil. No habría nadie

hasta que la tierra mudara 
y forjara la cruz de otro encuentro.



de 'Casas rivales' (La Garúa libros, próxima publicación)

'Un lugar para nadie', de Álex Chico


El pasado martes 19 de marzo, Álex Chico presentó su último libro en La Central del Raval, Un lugar para nadie. Eduardo Moga introdujo al autor y luego analizó los aspectos centrales del poemario.

Álex dijo que este era el mejor libro que podría haber escrito en este momento; y esa es la sensación que se tiene después de haberlo leído un par de veces: es una colección de poemas sólida, coherente, fluida. El estilo es maduro en cuanto a que los versos no titubean desde el primero al último, y los poemas se despliegan con claridad y concisión. Eso favorece que se lean de una manera equivalente, es decir, con entrega y dedicación. Aquí, el verso libre no se reduce a la llamada 'prosa recortada'. La emoción estética se mantiene y se transmite con acierto al final de cada verso, sin recursos de impacto o sorpresa.
El lector disfruta de cada poema como de un estado de nostalgia serena por algo que no ha vivido. Los poemas son curiosamente precisos en cuanto a detalles de la vida de Álex (o del personaje de Álex en el libro), pero eso, gracias al convencimiento y a la franqueza con que se describen, acercan en lugar de alejar. Y no tanto, me parece, por 'lo común de la experiencia humana', sino por la vocación expresiva de los poemas: se limitan a mostrar lugares como si fueran ventanas. Uno se para a mirar a través sin la urgencia de captar un mensaje, una comunicación social o personal, la haya o no.
Como decía, el tono es decididamente unitario. Los temas son recurrentes. El desplazamiento y la nostalgia como la forma más corriente de memoria son los principales (y están, por cierto, recogidos en el 'lugar' y el 'nadie' del título). En el camino que propone el libro, un viaje de vacaciones es igual a una mudanza de ciudad, y la lectura de un libro es igual al recorrido del bus que te llevaba al colegio: todo son formas de pérdida, de dejar atrás. El vacío de una isla italiana es contundente, no acogedor; el barrio de la infancia es un tránsito imparable, no un refugio. Se puede deducir que la visión global de los poemas es pesimista y resignada, pero no gratuita. No hay tragedias ni un gusto maldito por el sufrimiento: los hechos constatan que una gran parte de la vida es abandono, palabra, por cierto, que aparece con insistencia a lo largo del poemario.
El título del libro es certero: apenas hay personas en estos poemas. Hay un personaje principal que es, sobre todo, un inquilino de estancias que él ve vacías. Por eso, los numerosos lugares de los poemas acaban por ser el poema mismo: un lugar vacío de personas pero lleno de espacio, casi de libertad.
Me gustaría destacar los siguientes poemas: Quai Lices Berthelot, Un hombre, Lejana, Cae la tarde, La parada del autobús, Víspera de ayer y El lugar de la escritura.


CAE LA TARDE


Esta luz ilumina una isla.
Un paisaje abandonado irrumpe
en la habitación.
Los últimos momentos de la tarde
construyen un presente aproximado.
Imágenes aleatorias que se superponen
y reaparecen, otra vez, a intervalos.

Los rayos, a lo lejos, se hacen tenues.
Confío en que lleguen a esa isla
y sirvan como faro en la noche que la sigue.
Observo el resto de la habitación
y me descubro solo,
como esos rincones que ya están en sombra.
Marco una línea en la pared, siguiendo
los trazos de luz que entran
en este cuarto a oscuras.

Escribo en una esquina:
afortunado quien tiene un final,
porque algo, al menos,
ha comenzado en su vida.

'Casas rivales'



Próximamente, en La Garúa libros